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Precio de la luz en verano 2026: por qué sube, cuándo más duele y cómo reducir el impacto en tu factura

Equipo Contrataronline ·

El verano de 2026 llega con una tormenta perfecta para la factura eléctrica: el IVA de la electricidad recuperado al 21 % desde el 1 de junio, el precio mayorista subiendo respecto al primer trimestre del año, y el contexto geopolítico —especialmente la tensión en el estrecho de Ormuz derivada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán— manteniendo el precio del gas natural en niveles que presionan al alza el mercado eléctrico en las horas sin generación solar. Si en el primer trimestre de 2026 el precio mayorista cerró a una media de 44,18 €/MWh —el más bajo de Europa en ese período, según el análisis de mercado—, en mayo ya subió hasta los 54,23 €/MWh según la OCU, con días puntuales rozando los 70 €/MWh. Las previsiones del sector apuntan a que las medias diarias del mercado mayorista podrían alcanzar los 80-90 €/MWh durante los picos del verano, especialmente en las tardes y noches de julio y agosto, cuando el aire acondicionado de millones de hogares y oficinas empuja la demanda justo cuando la generación solar empieza a declinar. Este artículo explica por qué ocurre esto y qué puede hacer el consumidor para minimizar el impacto.

Por qué sube el precio de la luz en verano: el sistema marginalista y el papel del gas

El mercado eléctrico español funciona con un modelo de fijación de precios llamado sistema marginalista: cada hora, las tecnologías de generación entran en el mercado ordenadas de menor a mayor coste (primero la solar, la eólica y la hidráulica, con coste variable casi nulo; después los ciclos combinados de gas, con coste variable elevado), y el precio de esa hora lo fija la última tecnología que entra para cubrir la demanda. Si en esa hora hay suficiente generación renovable para cubrir toda la demanda, el precio puede ser muy bajo o incluso nulo. Si la demanda supera a la generación renovable y hay que encender centrales de gas, el precio del gas marca el precio de toda la electricidad de esa hora, incluida la que viene del sol y el viento.

Este mecanismo explica el patrón de precios del verano. Durante las horas centrales del día —de 10:00 a 16:00 aproximadamente—, la generación fotovoltaica en España alcanza su pico y puede cubrir la mayor parte de la demanda. En esas horas, el precio mayorista cae con frecuencia a niveles muy bajos o prácticamente nulos, especialmente en días soleados con buen viento. Pero a partir de las 17:00-18:00, la irradiación solar empieza a decaer y la producción fotovoltaica cae rápidamente. Al mismo tiempo, la demanda residencial sube: los hogares encienden el aire acondicionado al volver del trabajo o al notar que el calor acumulado durante el día ha elevado la temperatura interior. Esta combinación de menor generación solar y mayor demanda obliga a encender las centrales de gas, cuyo coste depende del precio del gas en los mercados internacionales.

En 2026, el coste del gas en el mercado ibérico (MIBGAS) se mantiene en niveles elevados respecto al período 2019-2020, influido por la persistente tensión geopolítica en Oriente Medio. Según el seguimiento de REE, el precio del gas europeo en 2025 se situó ligeramente por encima del de 2024, y en el arranque de 2026 los repuntes han sido frecuentes. Este contexto hace que el diferencial de precio entre las horas solares (precio bajo) y las horas de la tarde-noche (precio alto) sea especialmente pronunciado en el verano de 2026, creando una oportunidad real de ahorro para quienes puedan gestionar activamente su consumo.

El doble impacto en junio: mercado mayorista y recuperación fiscal simultáneos

El mes de junio de 2026 concentra el doble impacto de la recuperación de los impuestos eléctricos (IVA al 21 % e IEE al 5,11 % desde el 1 de junio, como se analizó en detalle en otro post de esta serie) y la subida del precio mayorista respecto al primer trimestre. La OCU estima que la factura de un hogar medio con PVPC —contrato de 4,6 kW y consumo mensual de unos 292 kWh— ascendió en mayo de 2026 a 64,12 euros, frente a los 55,89 euros del mes anterior. Eso supone un incremento del 15 %, que podría haberse ampliado más de no ser por el abaratamiento de los servicios de ajuste del sistema y por la nueva fórmula del PVPC, que desde 2026 incorpora un 55 % de peso del mercado de futuros en su cálculo, lo que reduce la traslación directa de la volatilidad del mercado spot a la factura regulada.

Esta novedad en el cálculo del PVPC merece ser entendida correctamente. El PVPC ya no depende únicamente del precio diario del mercado spot: el 55 % de su componente de energía se calcula sobre los precios de los contratos de futuros mensuales, que son más estables y predecibles que el spot. Esto significa que las oscilaciones extremas del mercado diario —como los días en que el spot sube a 100 €/MWh por un pico de demanda o baja a 0 €/MWh por exceso de solar— se trasladan de forma más suavizada al precio del PVPC. Para el consumidor, este cambio reduce la volatilidad de su factura mensual, aunque no modifica la tendencia estructural del precio: si el gas sube de forma sostenida, el PVPC subirá también, aunque con menor brusquedad.

Para los consumidores en tarifa del mercado libre —que en 2026 representan ya el 91,7 % del mercado minorista según REE—, el impacto de la volatilidad del spot depende de si tienen una tarifa fija (precio blindado durante la vigencia del contrato) o una tarifa indexada (precio mensual que sigue la evolución del mercado). En un entorno de precios al alza como el del verano de 2026, los usuarios con tarifa fija no notarán ningún impacto adicional por la evolución del mercado, mientras que quienes tienen tarifa indexada verán subir su factura en proporción al aumento del precio mayorista.

La doble cara del verano: precios nulos al mediodía y precios elevados de tarde

El verano de 2026 presenta una característica que es, simultáneamente, una oportunidad y un riesgo para el consumidor con tarifa variable. Las horas centrales del día —especialmente entre las 11:00 y las 15:00 en los días de máxima irradiación solar— seguirán registrando precios mayoristas muy bajos, frecuentemente por debajo de los 10 €/MWh e incluso próximos a cero en los días de mayor generación renovable. Esto crea una ventana de precios extraordinariamente barata para cargar el vehículo eléctrico, hacer funcionar el lavavajillas y la lavadora, o preenfriar el hogar con el aire acondicionado antes de que llegue el calor de la tarde.

Pero esa misma tarde, entre las 17:00 y las 22:00, el precio puede multiplicarse por diez o más respecto al mediodía, especialmente en los días de ola de calor en que la demanda de climatización alcanza picos históricos. El mercado eléctrico ibérico ha registrado precios de más de 100 €/MWh en algunas horas nocturnas de verano cuando el gas ha marcado el precio de toda la electricidad con el spot de referencia. Este diferencial extremo entre horas —que puede oscilar entre prácticamente 0 €/MWh al mediodía y más de 100 €/MWh por la noche— es el que justifica, más que en ninguna otra época del año, la gestión activa del consumo para quienes tienen tarifas variables.

La estrategia más eficaz para un hogar con tarifa indexada o PVPC en verano de 2026 es la preclimatización: poner el aire acondicionado al máximo durante las horas del mediodía solar (cuando el precio es más bajo), bajar la temperatura del hogar dos o tres grados por debajo de la temperatura de confort deseada, y reducir o apagar el aire en las horas de mayor precio (tarde-noche). Gracias a la inercia térmica del hogar —especialmente si tiene buen aislamiento—, la temperatura interior tardará varias horas en subir de nuevo hasta el umbral de incomodidad, permitiendo ahorrar en las horas más caras sin sacrificar el confort de forma perceptible.

Qué tarifa conviene más según tu perfil de consumo en verano

La elección entre tarifa fija, PVPC o tarifa indexada en verano de 2026 depende de tres variables: la capacidad real de desplazar el consumo a las horas baratas, la tolerancia a la incertidumbre económica y la visión sobre la evolución del precio del gas. Para un hogar con teletrabajo, vehículo eléctrico o climatización que puede programarse en el mediodía solar, una tarifa indexada o el PVPC ofrecen la posibilidad de beneficiarse de los precios mínimos del mediodía. Para un hogar donde el consumo de climatización se concentra inevitablemente en la tarde-noche —personas que trabajan fuera, familias con horarios poco flexibles—, una tarifa fija es una protección real frente a los picos de precio.

El punto clave es que en verano, con el sistema marginalista y el gas caro, el riesgo de una tarifa variable no es simétrico: los precios en las horas punta del verano pueden subir mucho más de lo que pueden bajar los precios en las horas valle (que ya están cerca de cero). Quienes no pueden desplazar consumo deben valorar seriamente si el precio de una tarifa fija, aunque sea algo más alto que el precio medio del PVPC en los últimos meses, les aporta la previsibilidad que necesitan.

Accede a nuestro comparador de luz para revisar qué tarifa eléctrica está disponible para tu zona y tu perfil de consumo este verano. Es el momento del año en que más impacto tiene tener el contrato adecuado.

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